Tiempos inciertos por el Covid-19

CDMX a 7 de agosto, 2020 (Noticias México).- A veces por más que planees tu vida y tengas un plan y metas; la existencia te enseña que nada es seguro. Lo único cierto es la muerte. Y si existe algo más allá de la vida, eso aún es incierto.

 

Esta lección de incertidumbre, nos la ha hecho saber plenamente hoy la pandemia por del covid-19, que se vive a nivel mundial. Quién hubiera imaginado que un virus cambiara tanto nuestra forma de vivir, de viajar, trabajar, estudiar y de muchas otras cosas más.

 

 

En México han pasado más de cuatro meses desde que se iniciaron las medidas de aislamiento; y el ambiente que se respira es completamente diferente al que había al inicio de año, cuando nadie imaginaba la emergencia sanitaria.

 

 

 

Muchas cosas han cambiado, desde el cierre de lugares públicos como escuelas, parques y restaurantes; hasta la forma de vivir en casa, en lo personal y familiar.

 

 

 

No todos gozamos de los mismos privilegios para sortear esta pandemia. La gran mayoría de los mexicanos tienen que trabajar fuera de casa; no pueden detener actividades.

 

 

 

Aunque en mi caso este gran encierro me ha hecho pausar labores en las que había estado trabajando. Permanecer en la casa de mis padres por más de dos meses seguidos me ha agotado.

 

 

 

Estoy cansado de la incertidumbre, de la preocupación por mis seres queridos y la confusión sobre lo que hago.

 

 

 

Estoy exhausto de saber que en México la crisis es algo cotidiano, y la mayoría se ha acostumbrado a vivir al día, pues las oportunidades son escasas y muchas las adversidades.

 

 

 

La crisis sanitaria evidenció la grave desigualdad en la que vivimos los mexicanos, donde muchos no tienen ni para comer. Y peor aún, en medio del confinamiento, ha aumentado la violencia intrafamiliar.

 

 

 

Además, es preocupante que la gente, por miedo e ignorancia, ataque y discrimine al personal de salud, pensando que son foco de infección; y de entre los trabajadores del sector salud tengo familiares muy cercanos, quienes arriesgan sus vidas para poder ayudar a los enfermos.

 

 

 

Como millenial me causa incertidumbre el rumbo de México y ahora más por el aumento de desempleo y la precariedad de las condiciones laborales. Los salarios son insuficientes para hacerle frente a los desafíos que como generación tenemos. Además, ahora tendremos que lidiar con una nueva normalidad que aún no sabemos que tanto nos va a afectar.

 

 

 

Afortunada o desafortunadamente esta situación me trajo de vuelta a la casa de mis padres, donde he pasado tiempo en familia, peleado, pintado la casa, hecho quehaceres, estudiado, he malgastado mi tiempo, incluso me he sentido inútil. También he reflexionado sobre lo que quiero en mi vida. Y busco no dejarme abrumar por todos los problemas que me rebasan.

 

 

 

El coronavirus me ha hecho frustrarme, tener miedo del futuro y darme cuenta de la importancia de ser paciente. Que a pesar de las adversidades siempre con trabajo y apoyo mutuo podremos mejorar; que es importante ayudar al prójimo y no juzgar. Finalmente, este gran encierro me ha enseñado que la incertidumbre es parte de la vida.

Por Andrés Torres

 

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