Reconocen investigadores la resiliencia y vitalidad de los pueblos originarios de Tlaxcala

CDMX 12 de agosto del 2020.- Los fiscales de iglesia de San Isidro Yauhquemecan, los bordados de San Isidro Buensuceso o la recuperación de la lengua yuhmu de San Juan Bautista Ixtenco, entre los casos abordados.

Como parte de las actividades de divulgación que desarrolla el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, académicos de la institución y de otros centros de estudio departieron acerca del pasado, presente y futuro de los pueblos indígenas del estado de Tlaxcala.

En el conversatorio virtual “Los pueblos indígenas de Tlaxcala y regiones adyacentes: importancia histórica y vigencia cultural”, organizado por el Centro INAH Tlaxcala, en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, se hizo hincapié en la necesidad de comprender a las comunidades originarias de México como sociedades vivas, y no como ‘culturas-objeto’ que alguna vez tuvieron un pasado glorioso.

El grupo de panelistas coincidió en este planteamiento inicial, añadiendo que así como los indígenas de nuestro país han mantenido por siglos una capacidad notable de resiliencia frente al trastrocamiento de sus territorios y modos de vida, también hoy se muestran activos, revalorando sus tradiciones, danzas, rituales, oralidad, indumentaria, arte y su relación con la naturaleza.

Así, el conversatorio remoto abordó casos históricos y estudios de tipo etnográfico y antropológico que ejemplifican lo anterior, los cuales fueron presentados por académicos del Centro INAH Tlaxcala, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y del Comité de la Lengua del municipio de Ixtenco.

Antecedida por los comentarios de apertura y agradecimiento a los conferencistas, a cargo de Vicente de la Rosa, director del Centro INAH Tlaxcala, la primera participación abordó a una de las instituciones sociales más antiguas de la entidad y de nuestro país: los fiscales de iglesia.

Los investigadores de la BUAP, Lidia Gómez y Gustavo Mauleón, expusieron cómo estos personajes, elegidos mediante el voto popular en pueblos tlaxcaltecas y poblanos como San Dionisio Yauhquemecan o Cholula, son herederos de figuras de autogobierno que existían desde la antigua Tlaxcallan, previa al arribo de los españoles.

Desde el virreinato y hasta nuestros días, abundaron, los fiscales son figuras de gran relevancia, si bien hoy ya no está legalmente establecido que reciban un tributo similar al cobro de impuestos por parte de las autoridades gubernamentales, en la práctica continúan administrando donativos que se usan para la manutención de los templos, la organización de las fiestas y, en casos de emergencia, la atención a las necesidades apremiantes del pueblo.

Su labor ha sido clave para el diálogo con el INAH en lo referente a la restauración de inmuebles afectados por los sismos de 2017, y en temas como la conservación de importantes acervos pictóricos, escultóricos y documentales.

“Es gracias a los fiscales que hoy tenemos constancia en partituras antiguas de que, a mediados del siglo XIX, en San Dionisio se tocaba la música del compositor vienés Joseph Haydn”, destacó Mauleón.

Otro ejemplo en el que las comunidades demuestran la riqueza de su cosmovisión, son los bordados que se realizan en San Isidro Buensuceso, caso que fue expuesto por el investigador del Centro INAH Tlaxcala, Nazario Sánchez.

En esa localidad, cercana al volcán La Malinche o Matlacueye (“la señora de las faldas verdes”, en náhuatl), la indumentaria tradicional es un receptáculo del amplio universo simbólico heredado de una generación a otra. En los trajes femeninos, las blusas representan los elementos del cielo y de la montaña, mientras que la falda es ornamentada con motivos de la tierra y la prosperidad agrícola.

“En San Isidro los bordados aluden a la identidad misma del pueblo, cada flor o animal que se plasma puede ser fácilmente identificado”, señaló Nazario Sánchez, al añadir que, incluso, en las prendas pueden aún reconocerse animales que ya están extintos en la zona, como el venado, pero cuyo recuerdo y simbolismo permanece y se añora.

El conversatorio virtual también abordó los casos del Archivo de la Palabra de Tlaxcala, creado para registrar, preservar e incentivar el estudio de la herencia inmaterial de la entidad, el cual fue abordado por su directora ejecutiva, Monserrat Rebollo; de la autonomía étnica de los yuhmu (otomíes) de Ixtenco, a cargo de Jorge Guevara; y de la cosmovisión entre los nahuas de los pueblos aledaños al volcán La Malinche, presentado por Giovani Prisco.

Dos participaciones más, a cargo de Óscar Torres, del Comité de la Lengua de Ixtenco, y de la historiadora Claudia Hernández, abordaron, respectivamente, experiencias exitosas de puesta en valor de la herencia indígena.

El primer caso se centró en los trabajos que el Centro Cultural ITC de Ixtenco desarrolla para incentivar la enseñanza de la lengua yuhmu, una variante del hñähñú, la cual el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) registra como en alto riesgo de desaparición.

Finalmente, la conferencia de Claudia Hernández, investigadora del Centro INAH Tlaxcala, abordó el caso de Masehual Sihuamej, una cooperativa de mujeres nahuas de la Sierra Norte de Puebla, que ha permitido a sus integrantes empoderarse al interior de sus comunidades y sus círculos familiares, a la vez que emprender iniciativas de apoyo comunitario, a través de la venta de artesanías, la impartición de talleres o la operación de un hotel ecoturístico ubicado en Cuetzalan, Puebla.

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