Pese al riesgo de contagio, el INER investiga en cadáveres de fallecidos por Covid-19 

Ciudad de México, 7 de septiembre de 2020. – Al inicio de la pandemia de Covid-19, en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) los enfermos graves duraban de cinco a nueve días y morían.

Algunos resistían más e incluso presentaban señales de mejoría, a tal grado que los médicos empezaban a planear su egreso. De repente se complicaban y en unas cuantas horas fallecían.

 

Estas y otras situaciones inexplicables llevaron al instituto a iniciar un programa de autopsias mínimamente invasivas, previo consentimiento de la familia.

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