La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es silente testigo de la transformación de nuestro país, establecida en el pleno centro neurálgico, religioso y cultural de México, cimentada en una antigua tradición espiritual, no solo en un estricto sentido retórico, ya que fue construida sobre piedras de los templos de la Ciudad de Tenochtitlan, metrópoli del poder del Valle de México y de casi toda Mesoamérica durante el periodo Posclásico, esto lo comprueban las excavaciones que se han realizado en lo que hoy es la sede y máxima representación del catolicismo mexicano.

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