Promover al agua como pilar de bienestar y fomentar la corresponsabilidad

CDMX 13 de agosto del 2020.- Si bien México posee una gran riqueza biocultural, la cultura de prevención, protección, manejo y uso sustentable de los ecosistemas naturales y su biodiversidad es aún insuficiente. En el caso del agua, los gobiernos neoliberales no lograron cerrar las brechas de desigualdad, rezagos o afectaciones que se acentúan principalmente en las poblaciones rurales.

En 2018, en las zonas urbanas la cobertura de agua potable y saneamiento beneficiaba al 64% de la población, mientras que en las rurales tan sólo alcanzó al 38%. A nivel de entidades federativas también se aprecian diferencias importantes: mientras que el 94% de los habitantes de Nuevo León cuentan con agua y saneamiento en la vivienda, en Guerrero esta cifra sólo alcanza al 10% de la población.

En cuanto a la  contaminación del agua, gran parte de las cuencas en el territorio nacional recibe volúmenes importantes de aguas residuales sin tratamiento provenientes de áreas urbanas e industriales, así como las que escurren de las zonas agrícolas cargadas de agroquímicos, todo lo cual afecta la biodiversidad y reduce la disponibilidad del líquido.

El volumen de aguas residuales es tal que impacta en la capacidad nacional de tratamiento y la hace insuficiente, ya que alcanza a cubrir tan sólo el 63% del volumen recolectado en los sistemas de alcantarillado.

Desde que Víctor M. Toledo tomó las riendas de la Secretaría de Medio Ambiente se han detectado más de 560 conflictos ambientales, de los cuales 86 son hídricos, principalmente por contaminación de cuerpos de agua por descargas residuales.

Una de las primeras problemáticas socioambientales y de salud que abordó el funcionario federal fue justamente la contaminación de ríos y cuencas, conflictiva ambiental que ha costado la vida a muchas personas y que, ante la pandemia que hoy enfrenta la humanidad, vuelve más vulnerables a quienes la padecen.

Información recabada por las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Salud indica que el 78% de los decesos registrados a causa del COVID-19 a nivel nacional se concentran en las zonas con mayor impacto ambiental, dentro de un polígono que abarca del río Santiago, en Jalisco, hasta el río Coatzacoalcos, en Veracruz, en donde la problemática del agua es crítica.

La transición hídrica que impulsa la Secretaría cobra mayor relevancia al proponerse lograr que todas las personas en el país tengan acceso al agua de calidad, con disponibilidad y cantidad suficiente para asegurar su bienestar y el de las generaciones futuras. Este propósito se acompaña con el de sanear ríos y fuentes de agua, así como utilizar nuevas tecnologías para la captación de agua de lluvia y el saneamiento de aguas residuales.

El Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2020-2024  plantea en su objetivo 3: “Promover al agua como pilar de bienestar, manejada por instituciones  transparentes, confiables, eficientes y eficaces que velen por un medio ambiente sano, y donde una sociedad  participativa se involucre en su gestión”.

No obstante, el cuidado de los recursos hídricos del país no debe ser únicamente responsabilidad del gobierno, sino una corresponsabilidad en la que participen los usuarios, las comunidades locales y la sociedad en general.

En este sentido se busca desarrollar y fortalecer los mecanismos de participación social efectiva y democrática que permitan el involucramiento colectivo en la toma de decisiones, en el desarrollo de acciones y para avanzar en la garantía del  derecho humano al agua.

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