Plantaciones forestales para disminuir la vulnerabilidad de las selvas secas

CDMX 17 de agosto del 2020.- El Complejo Cañón del Sumidero-Selva El Ocote (Complejo PNCS-REBISO), ubicado en el estado de Chiapas, está conformado por cinco Áreas Naturales Protegidas (ANP), tres que se encuentran bajo la gestión del gobierno federal y dos del gobierno del estado. Las cinco ANP constituyen un corredor biológico, ya que están interconectadas entre sí por ecosistemas de selvas secas y húmedas, las cuales proveen servicios ecosistémicos necesarios para que se mantengan los medios de vida de la población rural y urbana.

 

Una de estas ANP es Villa Allende, la cual fue decretada en 1939 como Zona Protectora Forestal (ZPF) para resguardar la cobertura forestal que regula el clima y la provisión de agua para consumo humano. En 1988, la Ley General Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente se modificó, dejando fuera la categoría de ZPF, por lo que el ANP se encuentra en proceso de modificación del decreto para la recategorización a Área de Protección de Recursos Naturales (APRN).

 

En los últimos años, la tasa de deforestación en Villa Allende ha aumentado, siendo una de las principales causas la extracción de leña de la selva seca para autoconsumo y para la venta, actividad que se realiza de forma ilegal. Además de estar sometida a esta presión, la selva seca es altamente vulnerable al cambio climático, por lo que el Programa de Adaptación al Cambio Climático (PACC) del Complejo PNCS-REBISO, plantea una serie de medidas encaminadas a enfrentar el incremento de temperatura, la sequía prolongada y los eventos hidrometeorológicos extremos.

 

Una de las medidas de adaptación al cambio climático prioritarias, es la implementación de sistemas agroforestales multipropósito para asegurar la provisión de servicios ecosistémicos derivados, que consiste en promover/establecer sistemas agroforestales, fomentar el manejo sustentable de productos no maderables del bosque y optimizar los sistemas ganaderos con principios de agroforestería para minimizar riesgos por sequía y asegurar la recarga hídrica.

 

Para su implementación, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, con el apoyo del Proyecto Resiliencia, a través del Fondo Conservación El Triunfo-Ecología Sustentabilidad e Innovación A.C., llevó a cabo acciones para el  manejo sostenible de plantaciones forestales con especies nativas para obtención de leña en el APRN Naturales Villa Allende, basadas en la rehabilitación de un vivero forestal, el fortalecimiento de capacidades en manejo forestal y la reforestación.

 

Las actividades se llevaron a cabo durante 2019 y 2020, y uno de los resultados más importantes fue rehabilitar el vivero forestal, que tiene una capacidad de producción de cerca de diez mil plantas, para el cual se conformó un grupo de trabajo de seis personas que fueron capacitadas en la producción de planta, incluyendo la recolección de semilla, técnicas de germinación, elaboración de sustratos, así como manejo de plagas y enfermedades.

 

También se elaboró un mapa de ordenamiento territorial, con la participación de los campesinos, para identificar cuáles son las zonas de aprovechamiento y conservación en las comunidades. Al tratarse de zonas con alta degradación, se realizó un análisis de la estructura arbórea para conocer su estado y elaborar una ficha diagnóstico con las acciones de restauración para su atención. Posteriormente, se desarrollaron prácticas de podas selectivas y siembra en curvas de nivel. Además, se plantaron diez mil árboles en cinco predios, utilizando técnicas de restauración ecológica con especies nativas importantes para el aprovechamiento de leña.

 

Con el grupo de trabajo formado, se llevaron a cabo ejercicios para el fortalecimiento social, en los que se reconoció la importancia de dar continuidad a las actividades implementadas y vincularse con otros actores locales, además de realizarse un plan de acción para los siguientes tres meses.

 

Villa Allende es un área estratégica dentro del Complejo PNCS-REBISO para la conectividad y la conservación de los relictos de selvas secas existentes. Se estima que para el 2039, la temperatura aumente hasta 0.87 °C y ocurra una reducción en la precipitación de hasta un 5%, por lo que habrá menos humedad en las selvas y se incrementará la vulnerabilidad del ecosistema a incendios forestales. Si no se llevan a cabo actividades sustentables, la capacidad de adaptación de este ecosistema será cada vez menor, trayendo como consecuencia la pérdida de especies y el deterioro de los servicios ambientales, como la provisión de leña, recurso indispensable para la alimentación de muchas comunidades.

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