El sueldo de mis padres mermó por la pandemia; hay tensión en casa 

Colección: Testimonios del Covid-19

Nicol Hernández Navarro

Iztacalco, CDMX, 21 de agosto, 2020 (Maya Comunicación).- En México han pasado ya cuatro meses de lucha contra en coronavirus y de la declaratoria de la emergencia sanitaria nacional, con la recomendación de la sana distancia y el confinamiento.

 

A cuatro meses de esa forma de nueva vida, se han registrado graves afectaciones en la economía del país. También, la sociedad atraviesa un momento de tensión debido al aislamiento.

 

Todos tratamos de sobrellevar la situación, intentando sobrevivir a los estragos que ha causado la paralización de labores y el distanciamiento social; lo que ha provocado la pérdida de múltiples empleos y desencadenado la crisis económica.

Particularmente en mi caso, tras estos días de encierro yo he estado casi todo el tiempo en constante tensión, al ver que el sustento económico de mi familia ha mermado.

 

En primera instancia, mi padre que trabaja como taxista ha visto una disminución significativa de sus ingresos, debido a que las vialidades se encuentran vacías; ya que mucha gente que solía usar el transporte público para trasladarse se encuentra recluida en sus casas.

 

Por otro lado, mi madre labora en un restaurante y le han descontado parte de su sueldo a causa de la baja en las ventas, tras la larga cuarentena.

 

Otro caso es el de mi hermana. Ella trabaja como contadora en una empresa de autopartes; la empresa le ha disminuido su salario al mínimo y aumentado la carga de trabajo, debido al despedido de más de 50 trabajadores en el último mes. Todo esto como consecuencia de pérdidas en las ganancias que ha tenido esa compañía.

 

Ante este panorama es indignante la postura que ha tomado la mayoría de las empresas al tomar medidas como éstas de bajar sueldos y aumentar carga de trabajo; lo que ha generado descontento de la población y contribuido al aumento del desempleo.

 

Por otra parte, la salud emocional de la gente también se ha visto afectada, debido a la ausencia de interacción social, tras meses de encierro; sumado a la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo se prolongará la situación.

 

Además, la convivencia familiar se vuelve cada vez más difícil, ya que al permanecer por mucho tiempo rodeado de las mismas personas en un mismo espacio, suelen aparecer roces y peleas. Todo esto en conjunto genera un gran estrés con el que es difícil lidiar.

 

Sin embargo, a pesar de esta complicada situación me he dado a la tarea de buscar alternativas para mejorar el día a día. De las cuales puedo destacar que para mejorar mi estado de ánimo me ha funcionado bastante hacer ejercicio en casa, leer e intentar aprender a través de cursos en línea, que varias plataformas han abierto de manera gratuita.

 

Expertos recomiendan que es bueno platicar con nuestra familia acerca de cómo nos sentimos y escribir a diario lo que vivimos, ya que nos ayuda a desahogar nuestras emociones y despejar nuestra mente. Y eso es lo que hago con estas líneas.

 

Ilustraciones Taide Mendoza

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