El Museo Nacional de Arte del INBAL recibió en donación un retrato realizado por Diego Rivera en Acapulco meses antes de morir

El Museo Nacional de Arte (Munal) recibió en donación el óleo sobre tela Retrato de Miss Juleen Compton, realizado por Diego Rivera en 1956, proveniente de la colección privada de la modelo, la cineasta y actriz estadounidense Juleen Compton, y de su esposo, Nicholas Wentworth, quienes hicieron la entrega de esta importante obra el jueves 19 de diciembre.

CDMX a 20 de diciembre de 2019 (Noticias México).- El Museo Nacional de Arte (Munal) recibió en donación el óleo sobre tela Retrato de Miss Juleen Compton, realizado por Diego Rivera en 1956, proveniente de la colección privada de la modelo, la cineasta y actriz estadounidense Juleen Compton, y de su esposo, Nicholas Wentworth, quienes hicieron la entrega de esta importante obra el jueves 19 de diciembre.

Nicholas Wentworth expresó que para él y para su esposa representa un orgullo estar en el recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en este momento histórico. “Espero que esta obra dé mucha satisfacción al pueblo mexicano”, agregó.

Por parte del INBAL, la subdirectora general de Bellas Artes, Laura Elena Ramírez, presente en el momento de la entrega, dijo que la pieza se muestra por primera vez en nuestro país, acontecimiento fundamental a favor del patrimonio artístico y de la diplomacia cultural de México, “puente entre Estados Unidos y México que ha abierto el diálogo entre pueblos, coleccionistas y público”.

Resaltó, asimismo, que otra virtud de la pieza es que en su reverso se encuentra el boceto de una obra de Rivera que da cuenta de su estancia en Rusia: Suburbios en Moscú.

“El Gobierno de México, la Secretaría de Cultura y el INBAL están agradecidos con este voto de confianza que enriquece el acervo del Munal. Fue un hito que Rivera haya pintado esta obra de gran calidad plástica en los últimos meses de su vida”, dijo la subdirectora general de Bellas Artes, quien reconoció la mediación de la Galería de Arte Mexicano y la gestión de René Solís para que la donación fuera posible, así como la labor del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del INBAL, que analizará la obra, misma que llegó a nuestro país en buenas condiciones.

Por su parte, la directora del Munal, Carmen Gaitán, dijo sobre la historia del cuadro, según le narró la propia Juleen Compton: “Diego estaba consciente de que moriría pronto. Juleen despertaba a la vida y él ya estaba en el ocaso de la suya. Esta obra de excelente factura y calidad, es un canto a la vida”.

Aseveró que existe otro retrato de Compton realizado por Rivera, un desnudo que el Munal buscará exhibir junto con Suburbios en Moscú –ambos pertenecientes a coleccionistas privados– y la pieza que hoy recibió en donación.

“Juleen me contó que donó este cuadro porque quiere que Diego Rivera y todos los mexicanos nos sintamos orgullosos de ella, quien eligió legar este grito de vida de un hombre que estaba a punto de morir, a nuestro pueblo”, señaló Gaitán.

En 1956, luego de los tratamientos recibidos en el Hospital Botkin de Moscú, Rivera volvió de Rusia para instalarse en Acapulco, con la finalidad de buscar el mejor escenario para recuperarse de un inclemente cáncer.

Dolores Olmedo Patiño, amiga, coleccionista y promotora de Rivera, no dudó en alojarlo en su casa. Fue ahí donde realizó algunos de sus más importantes trabajos de caballete: puestas de sol a la manera impresionista, así como retratos por encargo de turistas y personalidades estadounidenses que acostumbraban a vacacionar en el puerto.

Muchas de las obras producidas durante ese periodo no han sido incluidas en las exposiciones que se han llevado a cabo en torno al trabajo del artista. Es el caso del Retrato de Miss Juleen Compton, pieza de un gran acierto retratístico que nutre el acervo de arte moderno mexicano resguardado por el Munal, el cual ha dedicado a este género un núcleo curatorial significativo en sus renovadas salas permanentes.

Durante la década de los sesenta, la modelo, actriz y cineasta trabajó en Europa y, más tarde se estableció definitivamente en Nueva York. El célebre director Lee Strasberg la introdujo en los círculos teatrales de Manhattan. Posteriormente comenzó una exitosa carrera en el diseño de interiores y en el negocio inmobiliario, profesiones que le permitieron reunir el capital necesario para hacer posible su vocación de cineasta independiente.

De 1965 data su primera película: Stranded (Varada), la cual se inspira en su autobiografía, y donde exalta numerosos valores de la época, como la libertad sexual y la independencia femenina.

La pintura de retrato fue nodal en la trayectoria de Diego Rivera, desde su época cubista hasta su muerte en 1957. El de Juleen Compton exhibe un atrevido colorido entre el follaje de fondo, la toalla de playa de franjas negras y amarillas, y el intenso rojo coral de la bata que la envuelve mientras posa en un camastro.

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