Cine, poesía, historia y mujer

CDMX a 21 de noviembre de 2019 (Noticias México).- Es necesario tener que ver muchos minutos de la película Queridas hermanas de Dominik Graf para sentir que dialoga de modo cifrado con la película Crónica de Ana Magdalena Bach de la pareja Straub-Huillet. Es un diálogo transgeneracional “feminista” acerca del ser de la historia y el significado de la transmisión de los ideales la ilustración occidental, la voluntad de llegar a pensar efectivamente por cuenta propia y el deseo sublime de ser libres sin interrupción. Todo lo que quiere decir poder pensar eso en forma de película, con un montaje cinematográfico, lo audiovisual que trasciende la jaula de palabras. Una inquietud constante del cine alemán.

Por Salvador Mendiola

CDMX a 21 de noviembre de 2019 (Noticias México).- Es necesario tener que ver muchos minutos de la película Queridas hermanas de Dominik Graf para sentir que dialoga de modo cifrado con la película Crónica de Ana Magdalena Bach de la pareja Straub-Huillet. Es un diálogo transgeneracional “feminista” acerca del ser de la historia y el significado de la transmisión de los ideales la ilustración occidental, la voluntad de llegar a pensar efectivamente por cuenta propia y el deseo sublime de ser libres sin interrupción. Todo lo que quiere decir poder pensar eso en forma de película, con un montaje cinematográfico, lo audiovisual que trasciende la jaula de palabras. Una inquietud constante del cine alemán.

Ambas películas son docuficciones, relatos históricos sobre la vida de personajes reales; la del gran músico Johan Sebastian Bach, en la película de Straub y Huillet; y la del escritor Friedrich Schiller en la de Dominik Graf. Y los dos relatos se traman desde el punto de vista de mujeres que amaron a esos personajes de la cultura alemana. Es cine comprometido con la verdad y lo femenino, un campo de reflexión iluminado de manera subversiva por el pensar de Friedrich Nietzsche, por supuesto. Raras miradas de lo femenino sobre el ser del genio y lo propio del ego masculino.

Hay una separación de casi cincuenta años, y un cambio de siglo, entre ambas películas, por ello corresponden a dos posiciones diferentes sobre un mismo concepto: la verdad del cine como documento para pensar la historia y no únicamente como un espectáculo de masas o un arte de élites. En los dos casos se trata del cine considerado como reflexión histórica sobre la realidad, al retratar la realidad material del espacio para escribir sobre la realidad inmaterial del tiempo. La pareja grmano francesa Straub-Huillet plantea una in

dagación política sobre la vida real de Bach, el músico y el esposo, su montaje se propone ser de acuerdo al materialismo histórico, para de tal modo plantear un ensayo sobre la unidad cultural de Alemania en el momento en que estaba dividida entre el este comunista y el oeste capitalista. Demostrar que la esencia del arte y la cultura es trascender las fronteras y comunicar lo en verdad necesario para alcanzar la paz universal perpetua, un gran ideal de la civilización occidental. Y el cineasta alemán busca mostrar la sombra feminista de la sociocultura alemana del paso del “Sturm und Drang” al Romanticismo y el Clasicismo Trascendental de Goethe y Schiller. Esta vez la historia narrada en la película se trama desde el punto de vista de dos mujeres, las hermanas Charlotte y Caroline von Lagenfeld, quienes de mutuo acuerdo integraron un trío romántico con el poeta y filósofo Friedrich Schiller. Así Graf plantea la necesidad de vivir de modo transgresor para alcanzar el genio de lo universal, la verdad que mueve la historia como aventura de la libertad, un juego humano demasiado humano.

La Crónica de Ana Magdalena Bach es un mediometraje filmado intencionalmente en blanco y negro, para remarcar la distancia histórica con lo narrado, y ocurre en sitios do

nde realmente estuvo Bach, con instrumentos y vestuario y mobiliario de la época. Es un serio intento de representar la historia, sin especular y sin inventar, sin fantasía, por ello se funda en los escritos verdaderos de la última esposa del gran músico. El efecto de distanciamiento en la duración y el montaje de los planos y la estructura de las secuencias la convierten en cine experimental, cine de vanguardia, fuera del modelo hollywoodense y la sociedad del espectáculo.

Queridas hermanas sigue el modelo institucional sin graves fracturas, es cine de autor; aunque con un claro desvío estilístico propio del cine alemán, determinado de principio por la técnica fotográfica, esta vez no del contrastante lado expresionista de Fritz Lang, sino del realismo naturalista lleno de matices de luz de Friedrich Wilhelm Murnau, con constantes alusiones a la pintura y los grabados de la época. Contra la forma ensayo de la película de Straub y Huillet, en esta película de Dominik Graf predomina la forma-novela, aunque se busca reconstruir los hechos del modo más próximo posible a su realidad histórica. Porque el relato de las relaciones de amor de tres entre Schiller y las hermanas Lagenfeld es una reconstrucción hecha por el director y guionista de la película, ya que como se dice al final de esta: los documentos los quemó Caroline poco antes de su muerte. Sólo ha quedado una nota donde Schiller

deja entender el tipo de extraña relación que sostenían los tres, fundado en un pacto hecho por las hermanas en la cascada de Rheinfall, para compartir entre ambas todo lo mejor de sus vidas. No todo saldrá bien a la larga; pero no será por culpa de ellas, sino más que nada del esposo de Caroline, según parece.

Esto del triángulo de amor libre es la clave contracultural de Queridas hermanas, ya que representa un deseo de amor diferente, que no reproduce el modelo de Adán y Eva y el código civil napoleónico. Un amor que no se desea egoísta, sino todo lo contrario, ya que se funda en la voluntad de compartir con otras personas lo mejor de la vida, un deseo que se quiere universal, para construir la sociedad ideal, el cumplimiento absoluto del amor cristiano que no tiene enemigos e incluye a todos como una sola gran familia. Amor intelectual, amor generoso, donde todo comienza, sí, por el deseo de los cuerpos, a fin de que todo ascienda hasta el deseo de las almas, un deseo que Gotthold Ephraim Lessing califica en griego clásico como “En Kai Pan”, que Todo sea Uno y que Uno sea Todo, ser en la fijeza de la diferencia que impone la duración, el tiempo. Querer comunicarnos sin límite.

Por eso Queridas hermanas no es cine de Hollywood, aunque se le quiso nominar para el Oscar como película extranjera, no es el cine “norteamericanizado” porque nos habla de cosas que no siguen la norma del amor patriarcal de vida en pareja, rompe el círculo vicioso del sueño de amor sólo entre dos, un asunto que tiene más que ver con la propiedad privada de las mercancías. Queridas hermanas habla de un amor comunal que rompe con las dualidades del dinero y la mercancía, y su polaridad inevitable, es una película que hace presente la tercera dimensión del amor, donde amar significa amar a todo mundo, sin excepciones. Una utopía romántica. Lo imposible para el esquema social burgués, donde aún impera la falsedad esperanzadora de la religión, el mito del combate permanente entre buenos y malos, nosotros y ellos, lo ajeno y la familia. Todo lo nuevo que hace ingresar el espíritu libre de pensadores como Schiller precisamente, al construir la idea y lo posible de lo que Immanuel Kant llama “la paz perpetua”. Buscar terminar de modo razonable y razonante con la violencia.

Estas dos películas nos hablan del mundo del cuerpo, el mundo real donde se nace y muere, no la mente ni las ideas, sino los cuerpos donde se existe, una vez, sólo una vez. En la película de Straub y Huillet se habla del cuerpo que es la memoria del cuerpo del otro, el esposo que ha muerto, una ausencia que no desea ser olvido, y la diferencia “espiritual” del músico que resulta inmortal por ser sin cuerpo, tal es el dilema para la mujer que hace la crónica, no tener más con ella el cuerpo del esposo amado y tener que ver en otros cuerpos renacer la música inmortal del músico, desde el cuerpo de esa mujer vemos la historia del músico, en la música y en la vida cotidiana. Mientras la película de Graf nos habla del cuerpo de las dos mujeres apasionadamente enamoradas del poeta Schiller, una será su esposa oficial y la madre de su hijo, la otra será su cuñada, esposa de otro y madre de los hijos de ese otro; pero las dos aman y desean con cuerpo y alma al poeta, que apoyan y admiran hasta estar presentes con ropa de varón en la lección inaugural de su curso de historia universal. Vemos el cuerpo que ama y vibra de placer, y el cuerpo que da a luz en un baño de sangre, el cuerpo que ríe y llora desde un ser mujer, todo lo que implica el sexo femenino como cuerpo.

Sí. En todo esto y mucho más nos hace pensar la película Queridas hermanas de Dominik Graf que de este modo recomiendo.

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